En el Isabella Stewart Gardner Museum de Boston hay una decena de marcos de cuadros vacíos. Destacan sobre las telas decoradas de la pared, casi como una pieza contemporánea que permanece en silencio entre las recargadas salas del museo bostoniano.

En la web del Gardner Museum se explica que estos “marcos vacíos se mantienen colgados como un indicador de las obras perdidas y como símbolos de esperanza acerca de su vuelta”.

Porque estos antiguos marcos pertenecían a una decena de obras maestras de la Historia del Arte occidental que fueron robadas en 1990.

Isabella Stewart Gardner Museum, Boston Sala Rembradnt Vermeer
La sala del museo sin dos cuadros de Rembrandt y sin el cuadro de Vermeer
Fotografía del Isabella Stewart Gardner Museum, Boston

Documental de Netflix sobre el robo de arte del museo de Boston

Después del documental de Netflix sobre falsificación de arte expresionsita abstracto americano en una galería de Nueva York, ahora la plataforma muestra en su catálogo Esto es un atraco: El mayor robo de arte del mundo. En él se explica el célebre hurto de algunas de las grandes obras de arte de la exposición permanente del Isabella Stewart Gardner Museum.

Una historia real sobre el arte falsificado, documental de Netflix

La madrugada del 18 de marzo de 1990, con la resaca de las celebraciones del día de San Patricio, dos ladrones vestidos de policías se llevaron trece obras maestras de esta institución de Boston.

Las más importantes de las piezas sustraídas son: Tempestad en el mar de Galilea, la única escena marina de Rembrandt, pintada por el maestro del barroco holandés hacia 1633; Mujer y caballero en negro, también pintado por el anterior pintor hacia 1633; El concierto de Vermeer, una de las más fascinantes piezas de la treintena que había creado el pintor de Delft hacia 1663-63. Otros cuadros eran de Manet, de Govert Flink e incluso un vaso chino o un objeto de una bandera napoleónica.

Tempestad en el mar de Galilea de Rembrandt Gardner Museum Boston
Tempestad en el mar de Galilea de Rembrandt
Fotografía del Isabella Stewart Gardner Museum, Boston

La colección de arte de Isabella Stewart

Isabella Stewart Gardner (1840 –1924) pertenecía a una poderosa famila norteamericana de origen irlandés. Desde su posición social como esposa de Jack Gardner se convirtió en una destacada filántropa y coleccionista de arte.

Una de sus primeras compras de arte fue El concierto de Vermeer, en 1891. Superó a los principales museos europeos en la subasta.

El concierto de Vermeer
Isabella Stewart Gardner Museum, Boston
El concierto de Vermeer
Fotografía del Isabella Stewart Gardner Museum, Boston

El historiador Bernard Berenson, experto en Renacimiento italiano, era el asesor y marchante de la señora Gardner.

A lo largo de su vida, Isabella Stewart Gardner logró acumular una colección de más 7.500 excelentes obras de arte, con esculturas, pinturas, cerámicas, tapices, muebles…Las piezas abarcaban las épocas desde la Antigua Roma hasta la contemporaneidad y latitudes tales como Europa, América, países islámicos y China.

El Isabella Stewart Gardner Museum de Boston

El matrimonio Gardner comenzó a viajar por el mundo a partir de 1867. Los destinos más habituales eran los países de Europa, aunque también visitaron Egipto, Asia y Medio Oriente.

En 1884 Isabella y Jack Gardner hicieron su primera visita al Palazzo Barbaro en Venecia. Este edificio era propiedad de una familia de Boston y en él se reunían pintores como John Singer Sargent, intelectuales y coleccionistas ingleses y norteamericanos.

El palacio veneciano rebosaba de arte en su exterior y su interior, por lo que se convirtió en el modelo para un museo en Boston. Desde 1896 el matrimonio Gardner pensaron en construir un edificio que albergase su colección.

Entre 1896 y 1903 fueron los años entre los que el arquitecto Willard T. Sears edificó el museo. Estaba profundamente inspirado en los edificios italianos y por el patio central y las salas se colocaron elementos arquitectónicos históricos de varias épocas, que reforzaban este carácter historicista.

En 2012 se inauguró una nueva ala del museo Gardner, más moderna, obra del arquitecto italiano Renzo Piano.

La investigación del robo del Gardner Museum de Boston

El documental de Netflix Esto es un atraco: El mayor robo de arte del mundo revisa cómo se sustrajeron unos objetos artísticos de un museo. Algunos, de tanto valor, que no estaban asegurados en caso de robo.

La pieza audiovisual reconstruye los acontecimientos sucedidos en aquella noche de 1990. La investigación fue bastante desastrosa, con el FBI y la policía local cada uno por su lado, lo que hacía que muchas pruebas se perdieran en el proceso. De hecho, si se hubieran guardado algunas de las evidencias, los avances en las técnicas hubieran ofrecido nuevos resultados.

Porque, tras aquel robo no existía ni un solo nombre seguro de un ladrón, ni un solo lugar de escondite de las obras. Todo ello a pesar de que se recompensaba con 1 millón de dólares por ofrecer información por las trece piezas.

Netflix Esto es un atraco: El mayor robo de arte del mundo
Imagen de la serie documental de Netflix Esto es un atraco: El mayor robo de arte del mundo

Cómo funciona la seguridad de un museo

También es interesante cómo se ilustra en el documental cómo funciona la seguridad de un museo. El Museo Gardner había tenido un amago de robo unos años antes, que se resolvió deteniendo al caco. Este suceso reveló la necesidad de introducir sistemas de vigilancia modernos, que serían dirigidos por una nueva directora, que sustituía al antiguo responsable, al que el patronato consideraba que se había quedado anticuado.

Las mejoras en sistemas de seguridad que se habían implementado en 1990 en el Museo Gardner de Boston eran bastante novedosas. Existía sistema de sensores que imprimía los avisos, pero que también los notificaba en un ordenador. De hecho, los ladrones sabían que estaban impresos los avisos de los sensores de las alarmas de la noche del robo y se llevaron esa hoja. Pero no tocaron el ordenador, porque seguramente no conocían esta forma de detección de movimiento por las salas del museo.

También se alertan de otros problemas que afectan a los museos centenarios: el de la antigüedad de sus instalaciones y la necesidad de renovación de sus infraestructuras. No sólo la relativa a la seguridad. Se explican los casos en el Gardner Museum de tuberías rotas, goteras…Nada que no haya sucedido en otras instituciones museísticas del mundo en los últimos años.

Cómo se hace un museo, el libro ilustrado que lo explica

El contexto del Boston en 1990

Se cuenta que, en aquella época, mientras los Celtics acababan sus años dorados con Larry Bird al frente, había un ambiente muy propicio para la delincuencia en Boston: rapiñas de arte a museos, atracos diarios de bancos, la mafia italoamericana muy activa, al igual que la mafia irlandesa de la ciudad, que a su vez tenía simpatías con el IRA. De hecho, se habían detectado venta de armas de la mafia de Boston para la lucha armada en Irlanda del Norte.

En este contexto eran habituales los juicios a miembros de la mafia y a los ladrones de arte. Y el arte servía como un medio para conseguir favores por parte del FBI: un condenado podía conmutar su pena por información de una obra desaparecida.

La investigación del robo de arte durante 21 años

El documental de Netflix Esto es un atraco: El mayor robo de arte del mundo incide en la parte de la investigación del robo. Solamente los dos primeros capítulos de los cuatro hablan del museo, su colección y su seguridad.

El resto de episodios se centra en la información que tienen hasta el momento los responsables de seguridad, los agentes de la policía de Boston y del FBI y los periodistas del Boston Globe. Sí, los del periódico que ganó un Pullitzer por investigar los casos de pederastia en la Iglesia de Boston; una historia recogida en la película Spotlight.

Es interesante que la búsqueda de los cuadros se reactivó en 1997. Cuando la prensa publicó que existían nuevos datos sobre las piezas perdidas, los habitantes de Boston se sorprendieron: como nadie había hablado en esos años del museo y sus cuadros, pensaban que ya estarían de vuelta.

Un robo de arte del Gardner Museum de Boston pendiente de resolución

Hoy, 21 años después, el Gardner Museum de Boston sabe que el robo de sus trece obras ya es parte de su historia. Así aparece con un apartado propio en su web e incluso la artista Sophie Calle se inspiró en él para crear una pieza original con su visión artística.

En la parte de la investigación policial, sólo existen 2 sospechosos vivos del mayor robo de arte de las últimas décadas. Quizá ellos estén esperando su momento para hablar de la ubicación de las obras de Rembrandt, Manet y Vermeer del Isabella Gardner Museum de Boston.

A cambio, recibirían una generosa recompensa que ya asciende a 10 millones de dólares.


Para saber más sobre seguridad de obras de arte:

¿Te ha gustado esta lectura? Suscríbete para recibirlos próximos artículos en tu correo

* indicates required

Deja un comentario