Eleonora Antonioni recrea en el cómic Lee Miller. Cinco retratos de Liana Editorial la fascinante vida de esta poderosa mujer norteamericana. Artista, modelo, fotógrafa, reportera, escritora…Lee Miller (1907-1977) fue un espíritu libre e independiente que se dedicó a todas estas actividades a medida que avanzaba el siglo XX, con todos los acontecimientos históricos y culturales que se iban desarrollando.

Una mujer que no se preocupó de vivir una sola vida, sino muchas más que componen una compleja y atractiva personalidad. La extraordinaria portada del cómic Lee Miller, donde se muestran todas estas mujeres en una, es muy elocuente de esta multitud de facetas.

Todas estas vidas aparecen en el cómic en forma de cinco capítulos, los Cinco retratos de Lee Miller.

Lee Miller cómic Eleonora Antonioni

La formación de una artista

En Lee Miller se presenta de manera cronológica la biografía de esta increíble mujer, utilizando sólo tres colores: negro, blanco y amarillo. Nació en 1907 en una pequeña localidad del Estado de Nueva York.

Su padre era un industrial con inquietudes artísticas y ofrecieron una completa formación cultural a sus hijos.

En el primer tercio de siglo XX, todavía las ideas culturales y artísticas europeas tenían mucha preponderancia. Lee Miller consiguió convencer a sus padres para estudiar un año en París, donde realmente se movió en los ambientes bohemios y de los artistas. Esta atracción por el mundo artístico fue una constante a lo largo de su vida.

A la vuelta a Estados Unidos Lee Miller trabajó como modelo para las grandes revistas de la época, apoyada por el mismo Condé Nast. Pero no se limitó a posar, ya que su inquietud artística le llevó a aprender de los mejores fotógrafos sus formas de composición, encaje de las escenas, iluminación…En la instantánea en la que la mayoría veía un anuncio, Lee Miller observaba sus valores artísticos y técnicos.

La fotografía y Lee Miller

La relación de Miller con la fotografía venía de familia. Su padre, además de una amante del arte, era un fotógrafo aficionado, interesado en los continuos avances técnicos.

Lo que más le interesaba al señor Miller era fotografiar desnudos femeninos, que los consideraba como la más alta expresión artística. La hija se convirtió en su modelo favorita, años antes de que los más destacados fotógrafos la llevaran a la portada de Vogue.

Después de una década poniéndose delante del objetivo tocaba ponerse al otro lado. Tocaba ser ella la cámara.

Y que mejor maestro que Man Ray. Tras aprender el oficio, Lee Miller tuvo su estudio primero en París y después en Nueva York. Y pudo trabajar como reportera de moda para Vogue, cuando años antes había sido una de las modelos más reconocidas.

En todo el cómic de Eleonora Antonioni aparecen dibujadas las fotografías, las portadas de revistas y periódicos. También se muestran constantemente los ojos que miran, los objetivos de la cámara que apuntan a los retratados…Lee Miller es pura fotografía, en la que hasta las propias viñetas se tratan como si fueran las fotografías de un antiguo álbum.

El surrealismo y Lee Miller

Lee Miller es actualmente reconocida por dos ocupaciones fundamentales: su trabajo como fotorreportera en la Segunda Guerra Mundial y su actividad vinculada al surrealismo.

En el cómic de Lee Miller se de dedica un capítulo entero al surrealismo. Junto a Man Ray desarrollaron la técnica de solarización, en la que se invierten las luces sobre los negativos fotográficos.

Como no, aparece como inspiración a Man Ray. Cuando rompen su relación profesional y sentimental, el artista toma sus ojos y sus labios para llevarlos a sus obras de arte surrealista. En unas viñetas absolutamente teñidas de surrealismo, Eleonora Antonioni muestra a Man Ray colocando los labios de Lee Miller en A l’heure de l’observatoire – Les Amoureux (1932-34); en la página siguiente la protagonista se dibuja los labios perdidos, dispuesta a comenzar de nuevo después de su relación con el fotógrafo.

Por supuesto, Eleonora Antonioni también hace referencia a las exposiciones europeas de los surrealistas, en las que Lee Miller estaba presente sobre los lienzos y los ready-mades.

Roland Penrose Man Ray Lee Miller
Roland Penrose y la obra de Man Ray A l’heure de l’observatoire – Les Amoureux

Lee Miller y el siglo XX

Por las viñetas de Eleonora Antonioni se suceden los espacios de la vida de Lee Miller, cada uno asociado a un momento vital de la fotógrafa. Coinciden, además, con algunos de los eventos más importantes del siglo XX.

Así, en las páginas se recrea el París de los artistas vanguardistas de la década de 1930 y 1940. También el nacimiento de la moda de masas en Nueva York, con instrumentos como la revistas Vogue. En estas viñetas las luces de la ciudad traspasan las viñetas.

Lee Miller Vogue Cómic
Lee Miller, portada de Vogue

Además, se habla de los coletazos del colonialismo europeo en el sur del Mediterráneo, con Lee Miller viviendo en El Cairo. Aunque Egipto era un país independiente todavía estaba muy influido por los británicos y franceses. Aquí la monotonía del desierto y de la tranquila vida egipcia se observa en cada página, enmarcada por los tejidos geométricos de las culturas norteafricanas.

La mujer reportera de guerra

Por supuesto, en Lee Miller, de Liana Editorial, se explica la incidencia de la Segunda Guerra Mundial en Europa, con un ambiente de tensión asfixiante previo al estallido del conflicto, como las últimas campañas victoriosas de los aliados en el territorio que controlaban los nazis. En ese frente participaba Lee Miller como fotorreportera, algo que ya era único.

Pero además fue la persona que primero retrató el horror de los campos de concentración de Dachau. La dureza del día a día en la primera línea de combate aparece en los rostros cansados, las bombas que estallan en la nieve rompen el equilibrio de las páginas, el alambre de espino da forma a las letras de cada ciudad…

Lee Miller en la Segunda Guerra Mundial fotógrafa
Lee Miller en la Segunda Guerra Mundial

El arte de Lee Miller

Por el cómic de Lee Miller se pasean grandes personalidades del arte y la cultura del siglo XX. Nuestra protagonista funcionó como un catalizador que unió generaciones de creadores y artistas. Al final del libro hay un glosario con todos los famosos nombres: Leonor Carrington, Jean Cocteau, Dora Maar, Pablo Picasso…

Eleonora Antonioni capta perfectamente el espíritu de Lee Miller. A pesar de los acontecimientos vitales y de sus relaciones con los hombres, que aparecen por las páginas, retrata a la artista como una mujer que no se limitó a ser la modelo o la musa, entendiendo estos dos conceptos como una posición pasiva respecto a la creación.

Desde sus comienzos como modelo de revistas observó el trabajo del fotógrafo. Ya conocía cómo se hacían instantáneas cuando, de niña y adolescente, era su padre quien le hacía fotografías artísticas. Sin embargo, Lee Miller supo ir hacia el otro lado, al de los creadores, al de la actividad creativa.

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Lee Miller, una creadora con derecho propio

Lee Miller tiene que ser entendida como una de esas artistas y creadoras que colaboran con otros artistas para, con la suma de esfuerzos y puntos de vista, ofrecer obras de arte que debemos entender como colectivas, aunque las conozcamos con la firma de un único autor.

Por ejemplo, cuando descubre con Man Ray la técnica fotográfica de la solarización. O en la foto icónica de la bañera en el piso de Hitler, obra de Dave Sheerman: este reportero fue el que le dio al pulsador de la cámara, pero la idea de la escenografía, incluyendo la presencia física de ella, es de Lee Miller.

Esta observación de la creación activa me recuerda a la exposición Gala-Dalí de hace unos años en el Museu Nacional d’Art de Catalunya. En ella, la comisaria e historiadora del arte Estrella de Diego proponía que la obra de Salvador Dalí también era la de Gala: había un peso conceptual de la denominada “musa de Dalí” que debía considerarse como coautora de su obra. Algo similar sucede con Lee Miller.

Lee Miller y Man Ray en el cómic de Eleonor Antonioni
Lee Miller y Man Ray en el cómic de Eleonor Antonioni

Los retratos de Lee Miller

Lee Miller de Eleonora Antonioni retrata todas las mujeres que fueron Lee Miller. Cada una de las cinco partes está dibujada con una atmósfera propia: más artística para el surrealismo, más descarnada para la Segunda Guerra Mundial, más luminosa y vinculada al Art Decó en la etapa formativa.

Lo importante es que Lee Miller siempre es la protagonista. Ella es el centro de la historia, la que lleva el ritmo de las escenas, igual que dirigió las riendas de su vida. No en vano, sus compañeros masculinos (Man Ray, el artista Penrose, David Scherman…) aparecen referenciados al final de la obra como “los hombres de Lee”.

Ellos quizá no serían importantes sin que Lee Miller hubiera aparecido en sus biografías.


Eleonora Antonioni: Lee Miller. Cinco retratos. Liana Editorial. 176 páginas.

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