Luz y color: Turner y el paisaje en el Museu Nacional

El Museu Nacional d’Art de Catalunya abre este verano sus puertas a la excepcional pintura de William Turner (1775-1851) en La luz es color. Se trata de una exposición organizada por la Tate Britain con una extraordinaria selección de obras de la colección inglesa.

El comisario Blayney Brown repasa en la muestra La luz es color la producción artística de este artista inglés, gran representante del romanticismo. Y expone la importancia de Turner como uno de los pintores más revolucionarios de la Historia del Arte. No sólo porque encumbró la temática del paisaje como un género independiente y a la altura de la pintura de historia, sino por su forma de entender su producción artística.

William Turner Puente de Grenoble
William Turner, Puente de Grenoble (hacia 1824)
Tate: Aceptado por la nación como parte del Legado Turner 1856
Foto Tate

Cómo pintaba William Turner

William Turner produjo una enorme cantidad de piezas, entre cuadros terminados y bocetos y apuntes, tanto en óleo como en dibujo y acuarela. Se conservan más de 36.000 de estas obras, que están perfectamente estudiadas y ubicadas dentro de la vida creativa del autor.

Esta ingente producción tiene mucho que ver con la forma de acercarse a la pintura. William Turner observaba el paisaje en vivo, tomaba sus apuntes con trazos más o menos acabados en dibujo, o con esquemáticas y coloridas acuarelas. Estos bocetos -y el recuerdo y la imaginación del artista- servían para completar el paisaje en el estudio del pintor. En las obras acabadas el paisaje de bucólicos valles o de evocadoras ciudades en el horizonte es el hermoso escenario para colocar los grupos de figuras que narran un episodio mitológico.

Curiosamente, esas obras terminadas y escenificadas son las menos conocidas hoy de William Turner. Porque han perdido toda la fuerza del análisis del boceto, de las manos rápidas disponiendo líneas de trazo del carboncillo y pinceladas de color vaporoso de la acuarela.

William Turner, El Ponte delle Torri, Spoleto
William Turner, El Ponte delle Torri, Spoleto (hacia 1840-5)
Tate: Aceptado por la nación como parte del Legado Turner 1856
Foto Tate

Las pinturas inacabadas de Turner: color y luz

Aquí conviene recordar que, a la muerte del pintor, los conservadores de su obra colocaron marcos a los cuadros que se consideraban inacabados. Sin embargo, como eran piezas que no estaban escondidas en el taller, sino visibles, se interpretó que el propio Turner consideraba estas piezas todavía incompletas tan valiosas como las que sí estaban acabadas. Por tanto, los conservadores posteriores convirtieron los estudios de William Turner en una obra autónoma.

En este aspecto Turner se avanzó décadas al arte contemporáneo. No necesitó la competencia de la cámara de fotos (las investigaciones de Niepce comienzan en 1824) para buscar una nueva forma de plasmar la realidad. Así se adelanta a los impresionistas en el uso de la pintura como un medio autónomo de reproducción de lo visible, huyendo de la representación del mundo en el cuadro como si se tratase de una ventana. Y también se avanza a Monet en tanto que crea numerosas versiones -todas distintas- de un mismo paisaje, esta vez observándolo desde varios puntos. Porque cada momento es diferente y ninguna visión es la misma cuando te fijas en lo que quieres pintar sobre el lienzo.

El mayor ejemplo de esto está en los cuadros de Venecia realizados por William Turner y presentes en la exposición. No han pasado tantos años desde que Canaletto (1697-1798) y los vedutistas como Bellotto (1721-1780) expusieran sus detalladas vistas de la ciudad de los canales gracias a la cámara oscura. Llega Turner y crea unas fantasías sin apenas líneas concretas, con colores difuminados sobre el lienzo donde se adivina un campanario o unas figuras en primer término.

William Turner Festival de Venecia Pintura
William Turner, Festival de Venecia (hacia 1845)
Tate: Aceptado por la nación como parte del Legado Turner 1856
Foto Tate

El paisaje como estudio de la atmósfera

En la exposición del Museu Nacional de La luz es color se muestra cómo la pintura del paisaje es una forma constante de experimentación en Turner. No estamos en el paisaje descriptivo iniciado por Claudio de Lorena en el siglo XVII, donde se crea un paisaje clásico, una vista de una ventana abierta. Turner crea con su pintura y pone el color y la luz en el lienzo para expresar todos los fenómenos atmosféricos que suceden en el paisaje: la luz del sol se enreda en las nubes, los reflejos de la luna impactan en el movimiento del oleaje, las ráfagas del viento mueven el aire cambiando los colores…No hay nada quieto, porque la naturaleza no está quieta. Se avanza hacia un concepto de abstracción que será imposible de encontrar hasta muchas décadas después.

En el contexto del romanticismo pictórico Turner busca la naturaleza monumental de los altos pasos entre las gigantescas montañas de los Alpes; lo indomable de las tormentas de nieve que no permiten ver más que unos metros ante nuestros ojos; los incendios de barcos en medio de una tempestad marina…Se trata de la representación de lo sublime, de la naturaleza imposible de domesticar en la que el ser humano se queda totalmente pequeño.

William Turner, Lago, Petworth, atardecer; esbozo de estudio
William Turner, Lago, Petworth, atardecer; esbozo de estudio (hacia 1827-8)
Tate: Aceptado por la nación como parte del Legado Turner 1856
Foto Tate

La ciencia y la industrialización en el paisaje de Turner

William Turner estaba estudiando constantemente los últimos avances científicos sobre luz y visión. Y también estaba fascinado por los efectos climáticos que se sucedían en el paisaje natural. Aquí se incluye toda la seducción por la revolución industrial, con la velocidad del vapor atravesando el campo y el mar por medio de trenes y barcos, pero también el denso humo de las chimeneas impactando los cielos urbanos.

Las obras de William Turner son, por tanto, todo un catálogo de la evolución de la ciencia en la primera mitad de siglo XIX. Tanto en las escenas representadas como en los avances en las investigaciones de la luz y del color. Y Turner es un investigador más de esta época a través de su pintura y sus acuarelas, tal como se aprecia en su producción artística, hoy seleccionada en la exposición de La luz es color.

William Turner, Yendo al baile (San Martino)
William Turner, Yendo al baile (San Martino) (expuesto en 1846)
Tate: Aceptado por la nación como parte del Legado Turner 1856

La naturaleza en el paisaje en el siglo XIX

La exposición de William Turner se completa en el Museu Nacional d’Art de Catalunya con El latido de la naturaleza. Es una reunión de más de 80 obras de la colección del museo en la que se revisa el paisaje y la naturaleza en el arte del siglo XIX. Los comisarios son Francesc Quílez y Aleix Roig.

Por las salas se despliegan bocetos, grabados, grandes óleos y pequeñas piezas en las que se examina cómo se dibuja la naturaleza y cada uno de sus elementos: el mar, el cielo, las ruinas…Artistas como Mariano Fortuny, Antoni Fabrés o Ramon Martí Alsina son algunos de los nombres indispensables para reflejar el poder del paisaje del siglo XIX, que se convierte en un género prácticamente autónomo o con gran peso en las obras de la época.

Mariano Fortuny Playa Africana Museu Nacional Art Catalunya
Mariano Fortuny, Playa africana

Con todo, tanto la obra de Turner como la de los artistas del siglo XIX en la colección del Museu Nacional presentan una idea de la naturaleza que es la protagonista de las obras de la exposición. El arte se deja seducir por el paisaje y quiere recrear a la naturaleza sobre el material pictórico.


William Turner, La luz es color.

Varios artistas, El latido de la naturaleza.

En el Museu Nacional d’Art de Catalunya hasta el 11 de setiembre.

Encuentra más exposiciones en Barcelona aquí.

¿Te ha gustado esta lectura? Suscríbete para recibirlos próximos artículos en tu correo

* indicates required

Deja un comentario