Los días 18 y 19 de marzo la Plataforma de Empresas Culturales de Cantabria (PECCA) organizó las IV Jornadas Urdimbre “Marca Cultura Territorio”. El título de estos dos días de presentaciones y debates fue “Redes europeas y la cultura que viene”.

Mientras que en la primera jornada se trató sobre los proyectos culturales realizados en el ámbito rural y que tienen soporte económico europeo en este momento de postpandemia, en la segunda se debatió sobre la cultura que viene.

En ese segundo día tuve el honor de participar junto a dos grandes profesionales de la gestión cultural en una mesa redonda “La cultura que viene. Transformación digital, nuevas ruralidades y transición ecológica”.

Mis compañeros de charla fueron el ex-director de Medialab Prado Madrid, Marcos García y Carlos Almela, de la Fundación Carasso, dos referentes de la gestión cultural.

En los próximos párrafos me gustaría recordar algunos puntos de mis intervenciones y resolver algunas dudas que surgieron, tanto en la mesa redonda como en el posterior encuentro que pudimos disfrutar los asistentes.

La digitalización para mostrar el patrimonio en todo el mundo

En mis intervenciones defendí la utilización de las herramientas digitales para enseñar el patrimonio a los visitantes del otro lado de la pantalla. Tanto si se trata de una gran institución cultural como de un pequeño gestor cultural de un área rural.

Para mí, la pandemia ha puesto de manifiesto la importancia de valerse de los recursos digitales por parte de las instituciones. En mis estudios de febrero y principios de marzo de 2020 sobre las reacciones de los museos de China y de Italia frente a los cierres ante un primer confinamiento todavía muy localizado aportaban unas pautas de comportamiento que semanas más tardes fueron habituales en todo el mundo.

En China el gobierno del país creó una plataforma web en la que consultar las exposiciones online. En Italia, los profesionales de los museos, especialmente los conservadores, comisarios y directores, dieron la cara en vídeos en las redes sociales en los que mostraron los objetos de sus colecciones. En un momento de museos cerrados y de gente en casa, las redes sociales llevaban la cultura a las casas.

Museos italianos y coronavirus: el arte continúa

También destaqué la creación de redes entre instituciones museísticas. Los museos dialogaban entre sí para reforzar sus lazos: se conocían e intercambiaban información y contenidos para que el público disfrutase al máximo.

Además, en Italia el Ministerio della Cultura se puso al frente de un festival online en marzo, “La Cultura nos si ferma”, en los momentos más duros de su confinamiento, con unas cifras altísimas de fallecimientos. Cantantes, museos, locutores de radio, escritores…todos tuvieron su momento de llevar la cultura a los ciudadanos en un precioso ejercicio colectivo.

Islas Feroe Remote Turism Pandemic Coronavirus
Remote Turism de Islas Feroe

Otro de los ejemplos en los que se puso en contacto un patrimonio natural con el público que no puede visitarlo es el de las Islas Feroe. Sin aviones que volaran a la isla no tenían turistas, pero querían seguir siendo un destino para el mundo. Así que diseñaron una plataforma en una web en la que, un día durante un tiempo determinado, se podía mover a un guía turístico por la isla. Como si fuera el personaje de un videojuego, nos mostraba a través de una cámara en primera persona los preciosos paisajes de esta isla del Atlántico norte.

2 recursos para visitar museos telemáticamente

Por supuesto, hay que plantearse un problema que provoca la digitalización: la producción de material audiovisual y digital no es gratis, tiene un efecto en la contaminación global. Además, la creación de este material también contribuye a llenar de nuevos datos al mundo digital.

Cuando la cultura se une con otras disciplinas

Otro de los aspectos que planteamos desde la mesa de debate fue que los profesionales de la cultura necesitan contar con personas que otros sectores. Marcos García, desde su experiencia del Medialab Prado, hablaba de la cocreación en los talleres de esta institución.

También especificamos los ejemplos de los diseñadores que durante la pandemia se aliaron con ingenieros para crear respiradores en los hospitales o pantallas de protección. O cómo los diseñadores de moda contactaron con las empresas y hospitales para coser mascarillas e incluso equipos de protección.

Por mi parte, expliqué la importancia de contar con profesionales del mundo audiovisual: a veces no siempre va a valer un vídeo registrado con una buena cámara de móvil. Se necesitará una excelente calidad y un buen montaje y sonido para que el mensaje llegue a más gente.

Efectos de la cultura en el entorno

La cultura debe tener una incidencia directa y positiva en el entorno. Tanto Marcos García como Carlos Almela aportaron su experiencia de gestión cultural y muy buenos ejemplos en los que la cultura se convierte en un generador de calidad de vida en barrios y vecindarios.

Yo hablé de cómo queremos construir los servicios que completan nuestro equipamiento cultural: ¿tiene un restaurante o un bar donde la mayor parte de productos de alimentación son de proximidad? ¿Se cuenta con trabajadores contratados en la misma comarca? ¿Se venden productos en la tienda de kilómetro cero?

La Cultura Segura y la Cultura Imprescindible

También se nos preguntó sobre la Cultura Segura, si realmente ha tenido éxito este eslogan. Y sí, coincidimos en que no ha habido problemas de contagios en museos y eventos culturales. O que la OMS incida en el carácter curativo de la cultura, gracias a lo cual se han diseñado programas especiales para que médicos y pacientes disfruten de esta materia.

Cuando el arte puede mejorar la salud

Sin embargo, los museos, los cines o los teatros no se han llenado como se esperaba. En los cierres perimetrales de las grandes ciudades, sin más ocio abierto que los museos, éstos seguían vacíos. Quizá no hemos sabido apoyar otra idea: la de una Cultura Imprescindible.

Buenas prácticas para hacer en cultura: Wikipedia, Galicia Nomeada.

Desde el público hubo una pregunta que reclamó cómo se pueden utilizar las nuevas tecnologías en un entorno rural.

Dimos dos ejemplos: el trabajo con la Wikipedia, en la que se pueden juntar distintas generaciones para crear nuevas entradas sobre personas y lugares locales, valiéndose de la memoria de los más mayores, tejiendo redes.

Y la plataforma de la Real Academia Galega, Galicia Nomeada, con la que se puede colocar en un mapa local los nombres de determinados lugares del paisaje, muchos de los cuales se están perdiendo.

Galicia Nomeada Mapa Real Academia Galega
Galicia Nomeada

Tradición, juventud, ruralización y cultura moderna

Hubo un tema que apenas se trató en la mesa redonda, pero que sí estuvimos debatiéndolo después con los amigos de Karraskan: la cultura creada por jóvenes en los entornos rurales.

Por mi parte, expliqué que puede haber cierta esperanza gracias a una nueva generación que está trabajando sobre la tradición propia con las herramientas del siglo XXI. Gente como Rosalía o C. Tangana toman una música que la generación de cantantes anterior repudió, para ponerla en los escenarios de todo el mundo. Nombres más modestos como Rodrigo Cuevas están trabajando sobre su tradición –la asturiana- para llevarla hacia una modernidad incuestionable que la convierte en una música absolutamente atractiva. E incluso un modisto como Palomo Spain está utilizando el lenguaje de la moda más tradicional para reinventarlo y vestir a las más famosas del mundo con su ropa hecha desde un pueblo de Córdoba.

Desde luego, el presente está ahí: en tejer redes entre tradición y modernidad, en mezclar generaciones y espacios. Gracias a gente como PECCA que construyen estas comunidades de cultura e intercambio.

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